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Trabajar como tripulante en un barco es una oportunidad profesional cada vez más atractiva, pero también genera muchas dudas cuando llega el momento de firmar un contrato. No todos los contratos marítimos son iguales, y conocer sus características es clave para evitar sorpresas y tomar decisiones informadas.

Si estás dando tus primeros pasos como tripulante o quieres mejorar tus condiciones laborales a bordo, en esta guía te explicamos los tipos de contratos marítimos más habituales, su duración y las condiciones que debes revisar antes de firmar.


Qué es un contrato marítimo y por qué es clave para un tripulante

El contrato marítimo es el documento que regula la relación laboral entre el armador o la empresa naviera y el tripulante. En él se establecen aspectos fundamentales como el puesto a bordo, la duración del embarque, el salario, los descansos, la cobertura médica o el régimen de vacaciones.

Para cualquier tripulante, este contrato define tanto sus derechos como sus obligaciones y determina la legislación aplicable, que puede variar según la bandera del barco. Por ello, leerlo y entenderlo antes de embarcar es esencial.

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Tipos de contratos marítimos más habituales

Contrato por viaje o campaña

Muy común en buques mercantes, pesqueros y algunos barcos de pasaje. El tripulante se contrata para un viaje concreto o una campaña determinada, extinguiéndose el contrato al finalizar esta.

Contrato por tiempo determinado

Frecuente en ferris, cruceros y yates de temporada. El tripulante firma por un periodo cerrado, como 3, 6 o 9 meses, con fechas de inicio y fin definidas.

Contrato indefinido o fijo discontinuo

Menos habitual, pero presente en algunas navieras. El tripulante mantiene una relación estable con la empresa, alternando periodos de embarque y descanso.

Contratos internacionales

En barcos con bandera extranjera, el tripulante suele firmar contratos bajo legislación internacional, normalmente en inglés, con condiciones diferentes a las nacionales.


Duración habitual de los contratos para tripulantes

  • Buques mercantes: contratos de 4 a 6 meses.
  • Cruceros: entre 6 y 9 meses seguidos.
  • Yates: desde semanas hasta temporadas completas.
  • Ferris: contratos más cortos y rotativos.

Para un tripulante sin experiencia, los contratos iniciales suelen ser más cortos, permitiendo a la empresa evaluar su desempeño a bordo.


Condiciones laborales habituales a bordo

  • Jornada y descansos regulados por convenios internacionales.
  • Alojamiento y manutención incluidos durante el embarque.
  • Cobertura médica, especialmente importante en contratos internacionales.
  • Vacaciones al finalizar el contrato o acumulables.
  • Repatriación del tripulante cubierta por la empresa.

Qué revisar antes de firmar tu contrato como tripulante

  • Bandera del barco y legislación aplicable.
  • Duración exacta del contrato.
  • Salario neto y forma de pago.
  • Condiciones de rescisión anticipada.
  • Seguro médico y de accidentes.
  • Idioma del contrato y traducción si es necesaria.
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Preguntas frecuentes sobre contratos marítimos

¿Puede un tripulante trabajar sin contrato?
No. Todo tripulante debe estar contratado legalmente para embarcar.

¿Qué ocurre si el contrato termina en el extranjero?
El contrato debe incluir la repatriación del tripulante, normalmente a cargo de la empresa.

¿Es obligatorio firmar el contrato en español?
No siempre. En barcos internacionales, lo habitual es firmar en inglés.


Formación STCW: clave para acceder a mejores contratos como tripulante

Contar con la formación STCW adecuada marca la diferencia a la hora de acceder a mejores contratos como tripulante. Estos certificados son obligatorios para trabajar profesionalmente y demuestran que cumples con los estándares internacionales de seguridad.

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